Disfrazate que nos vamos,
arlequines caminan en la ciudad.
Las cuadras se repiten,
los borrachos nos saludan,
y los autos gritan al pasar.

Otra vez la misma calle,
sentadas en el mismo mar.
El invierno empezó en febrero,
los lobos arrancaron a bailar.

Las patas no pueden más
insistimos con los brazos
en el sótano del mismo lugar.

Podría irme a mi cama,
pero mejor me quedo acá.
Estás borracha hace rato,
de acá no me voy más.

Entre irnos y otro vaso,
nos quedamos un poco más,
a las 11 suenan los conejos,
a las 3 vamos para allá.

El invierno empezó en febrero,
los conejos arrancaron a saltar.
Las paredes se hicieron negras
y nos abrieron para entrar.

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